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Enlace a la ruta en bicicleta hacia el Nacimiento del Río San Juan y los vados del Guadalcotón. Pulsar aquí.
El Río Guadajoz se forma en el límite de las provincias de Jaén y Córdoba, donde adopta este nombre al confluir varios ríos. Los dos más caudalosos son el río Víboras y el Río San Juan. Este último nace en el término municipal de Castillo de Locubín, en la depresión existente entre los cerros de la Sierrezuela y La Nava, donde afloran las aguas subterráneas que se acumulan en los macizos calcáreos existentes entre Castillo de Locubín, Alcalá la Real y Valdepeñas de Jaén.
El resultado es un paraje de gran belleza, donde se han formado de manera natural varias pozas de agua cristalina, que hace algunos años se convirtió en área recreativa. No se permite la acampada, aunque es relativamente normal ver alguna tienda en verano. El Ayuntamiento está realizando nuevas obras en el entorno con el fin de construir una zona de acampada en los próximos años.
Apenas a 100 metros de su nacimiento, las cristalinas aguas del río San Juan se mezclan con las del arroyo Guadalcotón, un barranco de caudal muy variable que procede de Alcalá la Real. Las obras de adaptación y mantenimiento que se han realizado los últimos años se han centrado especialmente en contener el caudal de este arroyo, que se desborda periódicamente, invadiendo todo el área recreativa y destruyendo todo lo que encuentra a su paso.
De las mismas pozas del nacimiento, se extrae un canal conocido por los vecinos como "el Caz", que permite regar las huertas de la ribera a lo largo de varios kilómetros, y se une de nuevo al río en el pueblo de Castillo de Locubín, junto al puente romano de Triana.
Lo más espectacular de este Nacimiento, algo que no he visto en ningún otro lugar, es la manera en la que el agua brota desde el suelo de las pozas, a lo largo y ancho de una extensión de unos 1000 metros cuadrados, formando bonitas e intermitentes columnas de burbujas hasta la superficie. La temperatura del agua, demasiado fría, no permite la vida de peces, aunque algunas veces llegan al nacimiento truchas procedentes de las repoblaciones realizadas por los clubes de pesca.
La gran cantidad de agua que brota continuamente en este paraje nos hace imaginarnos cómo en el interior de las montañas de alrededor deben circular las corrientes, que seguramente habrán formado bonitas cavernas con formaciones calcáreas, por tratarse de terrenos en su mayor parte calizos.
Se puede visitar libremente, accediendo por la C-3221 desde Castillo de Locubín. Se toma dirección a Valdepeñas de Jaén, y a 2 kilómetros del pueblo existe un desvío a la derecha por una carretera estrecha, pero asfaltada, que en poco más de 1 km nos da acceso al pequeño aparcamiento del área recreativa.
Veamos algunas fotos...
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Fotografía tomada por mí en Agosto de 1992, para la exposición celebrada durante la Semana Cultural de Castillo de Locubín. Desconozco el origen y el nombre de la modelo que protagoniza la escena.

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