A primeros de Octubre, un compañero de trabajo que llevaba poco tiempo aficionado a la bicicleta, me propuso una aventura a la que no pude resistirme. Con la colaboración de la familia y una cierta preparación en cuanto a equipamiento, alforjas y poco más, nos lanzamos a recorrer el camino de Santiago, comenzando en Salamanca, por la Vía de la Plata.
Han sido siete etapas de un otoño suave, en las que hemos disfrutado como niños de la libertad que da el cicloturismo auténtico, pernoctando en los albergues del camino, conversando con otros caminantes y ciclistas, compartiendo ruta con todo tipo de personas y aprendiendo mucho de cada uno.
Y como no es lo mismo contarlo que vivirlo, en lugar de escribir una larga crónica, hemos querido reflejar nuestra experiencia en este [largo] vídeo...
|