Posición: Ciclista
Grupos: Editores Ciclocubin, Editores Web, Member, Registered Users, Subscribers Registrado: 02/12/2008(UTC) Mensajes: 268 Puntos: 725 Ubicación: España
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Buenas a todos,
Hace tiempo que no me acerco por el foro, pero creo que la ocasión lo merece.
Algunos ya sabéis que el sábado pasado participé en la Brevet 300 de Puertollano, y aquí os dejo mi historia: "Salí de Castillo de Locubín a las 3:00 de la mañana y en poco más de 2 horas y media llegué a Puertollano. No recuerdo si me llovió durante la noche. Quizás cayó algún que otro chapetón, pero nada serio. Encuentro fácilemente el Bar "Bomba" donde había quedado con Pedro, el organizador de la Brevet y el resto de sufridores. Me tomé un café mientras el dueño del establecimiento me contaba historias sobre los "breveteros" de la zona y empezó a llover. Nos reunimos un total de 10 personas, pero dadas las circunstancias, Pedro decidió no realizar la Brevet y sólo salimos 2 personas. Nando, del C.C. Puertollano y yo. Pedro nos dijo que nos seguiría durante algunos kilómetros con su coche, pero al final no contactamos con él. Salimos bajo una intensa lluvia, pero al menos con viento favorable. Llegamos empapados a Calzada de Calatrava, donde cogimos el desvío incorrecto que nos llevó a la autovía, dirección Almuradiel, primer punto de sellado. Los carnets de ruta, a pesar de ir bien protegidos en la alforja delantera de mi bici llegaron completamente empapados. Cuando entramos en el bar “Casa Marcos” ni clientes, ni camareros daban crédito a lo que veían, máxime cuando uno de los camareros ajustó la cuenta de los kilómetros que nos quedaban (aproximadamente 220 km). Justo al salir de Almuradiel pinché la rueda trasera y nos pusimos a cambiarla bajo la lluvia. Quedaban aproximadamente 70 km hasta el siguiente punto de control en Santa Cruz de los Cáñamos y el tiempo no mejoraba. Santa Cruz de los Cáñamos, un pueblo de apenas 600 habitantes, donde la única opción de sellar era en un bar-pub. El dueño nos sirvió unos red-bull y unos trozos de pizza como tapa que nos dieron la vida. Al salir, la lluvia arreció. Eran las 14:15. Decidimos comer en un pueblo a 20 km: Cózar. Al llegar, la lluvia cesó, pero para entonces el viento en contra, que nos acompañaría el resto del día (y noche) se había convertido en un enemigo hostil. Nos detuvimos a comer en un restaurante en Cózar. Había que reponer fuerzas con un buen plato de ensalada de pasta y cordero a la plancha. El tiempo parecía que daba una tregua según anunciaba el parte meteorológico que escuchábamos en el televisor del restaurante, pero fue un espejismo. Aunque salió el sol mientras comíamos y luego durante un breve lapso de tiempo camino de Valdepeñas, el tiempo se fue complicando de nuevo justo antes de Valdepeñas donde cayó una manta de agua acompañada de un fortísimo viento en contra. Nando me dijo al entrar en Valdepeñas que quedaban unos 95 km, así que nos tomamos un gel y proseguimos camino de Moral de Calatrava. Al salir de Valdepeñas, camino de Moral, el tiempo parecía que de nuevo nos daba una tregua, de hecho nos cruzamos con un ciclista, el único que vimos en todo el día, al que saludamos como es debido. El tiempo nos dio el respiro necesario para acometer un largo tramo de autovía entre Moral y Pozuelo de Calatrava, que a relevos fuimos tragándonos poco a poco. En Pozuelo se situaba el último control antes de regresar a Puertollano. En una gasolinera esperaba el padre de Nando, que nos acompañaría el resto de la ruta como coche de apoyo. Eran las 21:00 y estaba anocheciendo. Quedaban entorno a 50 km. Allí nos cambiamos de ropa, comimos unas onzas de chocolate y chucherías para recuperarnos del enorme esfuerzo realizado y nos dábamos ánimos para regresar a Puertollano. Después de sufrir tantas calamidades, ya no importaba sufrir un poco más. Saliendo de Pozuelo, de nuevo la lluvia y el viento en contra hicieron acto de presencia, pero contábamos con el coche del padre de Nando, alumbrándonos por detrás. Esos kilómetros fueron tediosos. Llegamos a Aldea del Rey y sólo faltaban 25 km para Puertollano. Nando me dijo que había que subir un puerto a 5 km pasado Aldea del Rey, pero con los kilómetros ya recorridos no me pareció tanto. El pedaleo nocturno, bajo la lluvia y con viento en contra, hace que pierdas la percepción de la realidad, de la pendiente, de la orografía del terreno. Tras el “puerto” 12 km llanos, donde la lluvia arreció de nuevo para acabar de rematar la ruta. De pronto, Nando señaló unas luces en el horizonte y me dijo: <<Aquello es Argamasilla de Calatrava, mi pueblo. De ahí a Puertollano sólo hay 5 km>> Se hicieron duros y tremendamente eternos los últimos 5 km, pero más duro se hizo el último kilómetro y medio atravesando todo Puertollano, hasta llegar de nuevo al bar “Bomba”, al que llegamos a las 23:15, extenuados pero conscientes de haber logrado hacer 321 km bajo condiciones extremas. No creo que olvide ese día durante el resto de mi vida. No creo que olvide los nombres de los pueblos que atravesamos.”
Eduardo Soler Rosales Castillo de Locubín, 2 de mayo de 2012
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